miércoles, abril 15, 2026
El apéndice
No sé porqué he recordado unas rebajas de El Corte Inglés perdidas en el tiempo. Iba con mi madre y allí nos encontrábamos con cientos de mujeres piaratas dispuestas a encontrar su tesoro particular en aquella extraña isla. Era horrible.
Había mostradores con un revoltijo de prendas imposibles de reconocer a simple vista. Había que meter la mano y remover, agarrar, estirar lo que fuera que pillaras para saber si merecía la pena. Casi nunca la merecía.
Yo era un apéndice de la mano de mi madre.No me gustaba en absoluto aquel maremagnum, aquellas mujeres, las luces fluorescentes tan frías,los trapos, las telas, las voces.
Ya sé porqué me he acordado de esto; de alguna manera he pensado que no soporto los sitios abarrotados y el recuerdo se ha colado sorprendentemente.
Por eso no voy "de tiendas", ni a las rebajas, ni a los mercadillos, ni a las manifestaciones, ni al metro en hora punta, ni a cualquier otro sitio que implique " GENTE". Hasta tengo manía a esa palabra. No quiero formar parte de la multitud ni hacer lo que hacen.
Pero esta tarde, por unos segundos, he querido volver a ese momento y sentir que era el apéndice de la mano de mi madre y que estaba a su lado, notando su mano tibia sobre la mía.
A veces es bueno sentirse un poco parte de alguien haciendo naderías sin más.
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