sábado, febrero 02, 2008



Mil metros de caída. De la tierra a la tierra, volando. Atrapados por la belleza, huyendo. Descansando. Reposando.

jueves, enero 31, 2008


Hoy es uno de esos días de tránsito. Pasas, simplemente por ellos sin vivirlos, pensando en ayer y en mañana. O en el ayer y en el mañana, para ser exactos. Vivir a caballo de dos tiempos inaccesibles es no vivir. Pero qué puedo hacer si no me sale otra cosa?
Ponga un presente en su vida!!!! Vívalo, saboréelo, disfrútelo!!!!.
Pues va a ser que no, oiga, es que no me gusta la publicidad, sólo los anuncios de BMW, ya ve usted que exquisitez. Y tampoco me gusta mirar al suelo al andar, por eso tropiezo tanto, por mirar al cielo y a las ventanas de las casas. Esto mío no tiene remedio, es estructural.
Creo que debo haber nacido para estar tumbada al sol y ver las nubes pasar, y paso el tiempo haciendo, haciendo, haciendo, o pensando, pensando, pensando. Dónde queda el reposo, el vacío, el momento, el aquí y ahora? No lo sé.

viernes, enero 25, 2008


Vuelvo a bailar. Después de año y medio, o más, reanudo las clases.Voy a desatar un nudo que me había hecho yo sola para no dejar salir esto de mí. Cargaré con el peso del escenario, del número final, con tal de sentirme otra vez
todaenteramovermedeslizarmesimplementevolaraunquesóloseaconla
mentedejandolospiesdeslizarporeelsuelo.
Es difícil explicar las sensaciones de la danza, cada uno tiene las suyas, lógico.
Yo no lo haré.
Es algo que cada uno tiene que encontrar. Y si no lo hace es que vive de frente para arriba.
Y somos algo más que eso. Mucho más que eso.
Placer motor, Rafa, placer motor. Gozo. Globalidad. Me he pasado, cada cual que busque el suyo.

miércoles, enero 23, 2008



En la vida suelen acompañarnos pequeñas cosas a las que no damos mucho valor por ser eso, pequeñas, y a veces simples. Y cotidianas. Y de puro vistas dejamos resbalar la mirada sobre ellas sin reconocerlas.
Pero son valiosas, mucho. Sin estas menudencias probablemente tendríamos ciertas carencias que no sabríamos como completar. Hoy he reconocido una de ellas: el campito que hay detrás de mi casa. Nada del otro mundo, arenoso como medio Madrid, secarral polvoriento en verano, páramo amarillo grisáceo en otoño, pero verde brillante con las lluvias del invierno y en la corta primavera. Válvula de escape cuando las paredes y los problemas amenazan con caerse encima. Ventana abierta al horizonte que nunca has de pisar. Mar de montañas azules donde navegar en solitario. Escenario de pájaros , sol, viento y alguna jara despistada, y de mis melancolías, sueños y fantasías. Tierra firme donde poner los pies y sentir lo auténtico. Hay muchos mundos, pero éste es el que tengo.

P.S. Y sentiría muchísimo que me lo llenaran de ladrillos y lujosos todoterrenos, lo que me temo que tarde o temprano sucederá....

miércoles, enero 16, 2008

En los setenta y en dos mil.

Estación vacía en la noche cuajada de farolillos. Vías de tren que nacen y mueren en la lejanía.Brillo acerado en el cielo y en el suelo.
No sé dónde voy ni por qué voy. Sólo espero. No viene, no se ve su luz en línea recta entre las sombras. No podré ir a donde quiera que sea que deba ir.
Deseo insatisfecho, angustia, impotencia. ¿Qué haré? ¿Cómo podré? ¿Qué pasará?.
Alguien dice que ya se oye, que ya se ve, que ya viene, que hay que darse prisa.
¿Por dónde? ¿Por qué vía? No lo sé. No lo veo. Lo perderé.
Entre la negrura aparece su silueta verdosa, silenciosa aún. Para. me agarro a un barrote frío y gris. ¡Ya estoy! esta vez no se me escapará, no me quedaré en tierra!
Ando y ando por pasillos oscuros. No hay sitio para mí. Ni siquiera sé si en verdad éste es mi tren. No puedo bajar ahora, me perderé si lo hago. Sólo queda seguir a oscuras, a donde me lleve. Impotencia, angustia, deseo insatisfecho. Tristeza, dolor, miedo.


Durante un periodo de mi vida me vi obligada a esperar un tren que me llevaba de donde yo quería estar a donde no deseaba, y luego algo parecido se convirtió en uno de mis peores sueños. Esto lo escribí mucho tiempo después, esperando realmente el mismo tren de entonces, en el mismo lugar, y supuestamente, yendo a donde quería.
Los sueños y la realidad se cruzan y a veces se mezclan. Dejan una especial confusión que acompaña en la vigilia, se va diluyendo y se olvida hasta que vuelven por el mismo camino que llegaron. Los sueños, y la realidad, no se van.