lunes, febrero 11, 2008

Quisiera escribirte un poema, parecido a aquellos de mis cuadernos de tapa azul. Donde el sentimiento y la pasión desbordaran el límite de la hoja.
Poder plagiar "tú todo lo llenas, todo lo ocupas"
Pero no.
"Esta racha de amor sin apetito" que decía aquel loco, "esta racha de apetito sin amor", que digo yo, loca también.
Quisiera sentir algo más y mejor de lo que siento. Igual es lo apropiado y lo demás, lo anterior, eran desvarios, pero hoy por hoy se me hace tan poco...
De todo esto se deduce que me siento algo vacía, algo desinflada, algo desilusionada. Mi ansia de algo pleno se diluye como azúcar en café.
Lo he cargado mucho y me sabe amargo...
Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo.....

sábado, febrero 09, 2008


Desde pequeña amo los faros, cuando por primera vez vi el de cabo de Palos.
Solos, firmemente aposentados en sus rocas, abiertos al mar, oteando el horizonte, recibiendo la luz de día y regalándola de noche.
Pensé seriamente hacerme farera, pero en aquel momento las mujeres no podían ejercer de determinadas cosas. Y de ello me ha quedado una nostalgia vaga que se agudiza cuando me encuentro con alguno.
Cada elección tiene detrás una explicación más o menos consciente.
Un deseo para uno mismo, silencioso o no.
A veces, una clara demanda que se hace a los demás ofreciendo lo mismo que tú pides.
A veces, una añoranza de algo indefinido que dormita en algún perdido rincón del alma, y que la palabra no acierta a describir.

hasta mañana

Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja

para la muerte, que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño

que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido

por las malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?

Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.

No me lo digan cuando me despierte.

Mario Benedetti


lunes, febrero 04, 2008


Mis deseos de huir crecen por momentos. Día a día siento que mis ataduras aprietan un poco más. Puedo cerrar los ojos, actuar, y hacer que no pasa nada, y dejar que esos mismos días se conviertan en días de tránsito hacia cada vez más escasos días para vivir plenamente. Días, días, días. cada noche la misma tortura, pensando en el nuevo amanecer.
Qué ha sido mi vida hasta ahora? una espera de un momento que nunca acabó de llegar. Como el tren de mis sueños, que además cuando por fin aparecía no tenía sitio para mí.
Mis deseos de huir crecen por momentos. Esto no tiene sentido. Mi vida tiene el mismo sentido que un vendaje que se pone a alguien, que una aspirina que alguien toma cuando le duele algo. Reparadora, consoladora, sostenedora. Y yo, queriendo estar tumbada al sol, viendo las nubes pasar. Ja! Ilusa. Dónde están mis pinturas de antes? Dónde mis cuadernos? Dónde mi alegría?
Esto es inmadurez? Esto es no asumir la vida adulta? Pues sí, debe ser, y me da igual. Yo tengo dentro de mí, todavía perceptible, aquel trazo de la persona que quería ser y que tuve que dejar atrás, poco a poco, "por necesidades del servicio". Y me llama, y me pide que no la ahogue del todo.
Mis deseos de huir crecen por momentos. Pero va a da igual. Seguiré aquí, en un mundo feliz, de éxito aparente o cierto, con la sensación de mi fracaso envolviéndome más o menos permanentemente. Hasta que un día de esos de tránsito sea el último.

sábado, febrero 02, 2008



Mil metros de caída. De la tierra a la tierra, volando. Atrapados por la belleza, huyendo. Descansando. Reposando.