"No te sientes al lado de ningún chico".
Retumbaba en su cabeza flotando entre la perplejidad y la resignación. ¿Quién podría haberse opuesto a aquella robusta maestra pelirroja una vez que la puerta se cerró? Una madre es una madre, pero hasta con siete años uno es capaz de percibir el absurdo de ciertas situaciones y actuar de forma práctica. Y ahí estaba, al lado de dos hermanos, uno gordo y otro flaco, Evaristo y Gonzalo, en un lustroso pupitre de pino con la veta al aire, qué va a ser de mí en este lugar.
Era un mundo desconocido. Una cocina reconvertida en clase, con la despensa a un lado y ventana al patio de luces, las paredes recubiertas de tablero y una pizarra. Tiza, como aquella que usaba para pintar las paredes pero dedicada a menesteres más serios. Cuadernos forrados de hule (le tocó el color más feo por haber esperado hasta noviembre, y justo en el de "Composición", cuyo nombre no auguraba nada bueno). Lapiceros, plumillas en palilleros y tinteros. Equilibrios sobre cuerda floja, manos temblorosas ante ejercicios desconocidos.
"Cuando quieras hacer pis, dices ¿Me permite?".
Menos mal que faltaba poco para ir a comer a casa.
sábado, octubre 18, 2008
viernes, octubre 17, 2008
Falsas expectativas

Cada mañana, al llegar, abría las ventanas y enrollaba las persianas.El cielo, de un pálido azul, ofrecía jirones de nubes, a veces neblinas. Se adivinaba el levante tras el tejado del patio por un fulgor especial.Quizá era el reflejo del mar, liso e inmóvil a esas horas, quizá la humedad.
Con ese gesto, se asomaba a lo que estaba por venir.La luz, la vida, volar. No veía que era sólo un pequeño espacio encerrado entre cuatro paredes lo que tenía delante, y no la infinitud del espacio que tanto ansiaba.
Y así fue. Un pequeño resquicio de cielo, sólo eso.
sábado, octubre 11, 2008
San Saturio
Todo tú. Toda yo. Encontrados. Y la noche que cae y va cerrándose. Y el silencio que se extiende.Y el río que pasa. Y un pero que ladra. Y el frío que nace.Todo tú. Toda yo. Nada más.
domingo, octubre 05, 2008
Los veo dormir cada tarde,envueltos en la luz azul de las cortinas.
Desparramados, ovillados, boca arriba y boca abajo.
Caras de piel suave, cuerpecillos tibios, cabellos revueltos.
Poco a poco van despertando.
Titubean, miran a su alrededor, sonríen, buscan el abrazo que les devuelve a la rutina.
Abandonan su mundo de sueños y vuelven a la lucha.
Son tiernos todavía.Son la vida.
Desparramados, ovillados, boca arriba y boca abajo.
Caras de piel suave, cuerpecillos tibios, cabellos revueltos.
Poco a poco van despertando.
Titubean, miran a su alrededor, sonríen, buscan el abrazo que les devuelve a la rutina.
Abandonan su mundo de sueños y vuelven a la lucha.
Son tiernos todavía.Son la vida.
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