
Los sueños.... Aguardan confusos bajo la almohada. Esperan, y al poner la cara en ella, al cerrar los ojos, salen lentamente y entran suavemente. Se empujan. "Yo". "No, yo". "No, yo, yo". Y uno toma posesión de ti mismo y fabrica su lugar y su tiempo.
Y allá va. Agitación, trajín, oscuridad, extrañeza, como en la vigilia. Se acabaron aquellos colores, aquellos amores, aquellos lugares, todos hermosos.
"Vivo sin vivir en mí". Y sueño sin vivir, también.
Maldita velocidad, maldito pasar y pasar sin parar un instante.
Añoro la quietud de la belleza en todas sus formas. La serenidad de una pintura, una iglesia, un bosque, una flor, el mar, un arroyo. De lo grande y de lo pequeño. Añoro la armonía, la perfección, el equilibrio. Añoro todo lo que me falta, lo que no tengo.
Poder parar, para empezar, y no desear nada, para acabar.