Es fin de semana.Hoy, bien. Mañana, mal.
Domingo por la noche....La misma vieja angustia de cuando era niña. El mismo desamparo, la sensación de soledad. Sentir que todo se acaba, que ya no eres libre, volver a lo cotidiano.... Total, ¿para qué?Y por qué? Naces y entras en la famosa rueda dentada, en el engranaje de la maquinaria. Y ya está. Por todos los días de tus días conscientes.
Y qué te queda?Miles de experiencias, sí, vivencias de todo tipo, también. Recuerdos, por supuesto.Y dónde se fueron las ilusiones?, te preguntas. Y lo que quise hacer y no pude?Dónde lo coloco? Cuando abriré los ojos a la luz?No soy un buen diente de rueda, no.
Lunes por la mañana....El mismo cansancio, los papeles, saber que mañana más. Y yo voy a hacer un proyecto para estar aquí seis años, seis, de mi vida? Además de todo lo demás, ¿voy a sumar estar aquí haciendo nada, construyendo cero, marioneta de carceleros de despacho con mentes obtusas?
Sé que escribo incoherentemente, que paso de un tema a otro, que todo está teñido de negro, que parece que estoy en el fondo de un agujero. Pues sí, es cierto. Y además me repito constantemente hasta el aburrimiento. Ya. Y qué? Es así como estoy, pero yo no soy así. Lucho por sacarme de dentro ese atisbo del ser que recuerdo, que ha quedado tapado por capas y capas de miedos , angustias, desilusiones y esperanzas rotas.
Puede que sea un empeño inútil. Si alguien lo vivió antes y lo sabe, que lo diga. Será bienvenido.
sábado, febrero 17, 2007
viernes, febrero 16, 2007
Hablo contra la pared. Como si estuviera castigada. En realidad, debo estarlo. Siento el peso de los libros puestos sobre mis brazos en cruz, sí. Y a la vez oigo el canto de los pájaros, y una música que me habla de sitios que nunca veré. Ambivalencia. Irrealidad. ¿A qué jugamos?
Estoy encerrada. En posición fetal, como si de un zulo se tratara. Hecho de mí misma. Yo soy las paredes y el interior, contenedor y contenido. La música sigue sonando, diciendo que esos sitios están, ahí, allí. ¡Y yo, aquí, con estos pelos! ¿Y los pájaros? A lo suyo, demostrando que hay vida en el aire y restregandoselo a algunos, que no levantamos el vuelo por variadas razones.
Ya no bailo. Me he cortado las alas, me he atado de pies y manos. No me muevo. Sólo una parte de mi mente, la más auténticamente mía, vuela, para encontrarse consigo misma allá, en algún punto perdido de una extraña intersección.
martes, enero 23, 2007
Siempre
La estupidez, la cerrazón.... Frutos de una gran inseguridad, ese árbol que creció despacio acompañando su vida, arraigando dentro, muy dentro de él. Tanto, que las raices ahora mismo ahogan los intentos de movimiento que realiza impulsívamente, queriendo salir de esa pequeña parcela donde se ha quedado. Ese trozo de tierra que cada vez es más chico, que no da bastante alimento, y que comparado con lo que hay alrededor, apenas es un pañuelo.
Soplan vientos flojos , de dirección variable.A veces, entramos en calma. A veces, alguna racha parece que puede tumbarlo. Haría falta un huracán y aún así, dudo si sería capaz de derribar ese maldito árbol. A veces siento que me meto entre esas raices para intentar liberarlo y por un momento la vana esperanza de conseguirlo me alegra el alma, me hace mirar al cielo con ilusión.
Pero no. Todo se queda en vana esperanza. Sigo teniendo la esperanza, sin ver que es eso: vana, vacía, inútil. Yo no soy la prisionera, no soy el árbol, ni el viento. Soy sólo una espectadora obligada a estar presente, nada más. Y a sufrir viendo, impotente, cómo su vida se estrangula. Esa vida que yo le dí. A veces me pregunto perpleja, dolida, angustiada, por qué y para qué.
A veces, dónde nos llevará todo esto.
Soplan vientos flojos , de dirección variable.A veces, entramos en calma. A veces, alguna racha parece que puede tumbarlo. Haría falta un huracán y aún así, dudo si sería capaz de derribar ese maldito árbol. A veces siento que me meto entre esas raices para intentar liberarlo y por un momento la vana esperanza de conseguirlo me alegra el alma, me hace mirar al cielo con ilusión.
Pero no. Todo se queda en vana esperanza. Sigo teniendo la esperanza, sin ver que es eso: vana, vacía, inútil. Yo no soy la prisionera, no soy el árbol, ni el viento. Soy sólo una espectadora obligada a estar presente, nada más. Y a sufrir viendo, impotente, cómo su vida se estrangula. Esa vida que yo le dí. A veces me pregunto perpleja, dolida, angustiada, por qué y para qué.
A veces, dónde nos llevará todo esto.
lunes, enero 22, 2007
A veces siento miedo. Cuando oscurece es el momento en que aparece la locura. Busco el refugio de mi casa y desearía tener una enorme puerta que me separara del mundo y me protegiera de ese exterior que me remueve. No ha sido nada, me repito. No tiene por qué volver a pasar. Pero el miedo sigue ahí, no sé hasta cuando. Echo en falta un enorme manto protector para cubrir a mí y a los míos. Ojos cerrados, tibieza, sueño reparador, distancia.
viernes, enero 12, 2007
Pues no me sale ningun título. Ni falta que hace.
Ya hay media horita más de luz que hace un mes..... Y con el cambio climático de marras, las tardes son soleadas y apetece pasear.
Fonte frida, fonte frida, fonte frida con amor! Donde canta la avefría, donde canta el ruiseñor, menos para el prisionero como yo, que trabaja por las tardes y sale cuando ya no hay sol.
Creo que me volveré incolora como los cangrejitos que viven en las cuevas, y, bueno, más ciega que estoy puedo estar, seguro, pero con esto estoy equiparándome a esos crustáceos que pierden la vista por vivir en un medio oscuro.
Lástima de millones que me permitirían llevar la vida de las golondrinas, emigrando de un lado a otro en busca del sol.
Sé que resulto pesadita de puro repetitiva, pero es una de mis constantes. Mis dudas no resultan existenciales. Se quedan en "vivenciales". Hoy por hoy, mi existencia me trae al fresco. Doy más valor a mi vida.Soy de natural hedonista, obligada a ser estoica por muchas razones, y de tanto cabreo que produce este cambio, me estoy volviendo escéptica y hasta un poquito cínica. Porca miseria!
Fonte frida, fonte frida, fonte frida con amor! Donde canta la avefría, donde canta el ruiseñor, menos para el prisionero como yo, que trabaja por las tardes y sale cuando ya no hay sol.
Creo que me volveré incolora como los cangrejitos que viven en las cuevas, y, bueno, más ciega que estoy puedo estar, seguro, pero con esto estoy equiparándome a esos crustáceos que pierden la vista por vivir en un medio oscuro.
Lástima de millones que me permitirían llevar la vida de las golondrinas, emigrando de un lado a otro en busca del sol.
Sé que resulto pesadita de puro repetitiva, pero es una de mis constantes. Mis dudas no resultan existenciales. Se quedan en "vivenciales". Hoy por hoy, mi existencia me trae al fresco. Doy más valor a mi vida.Soy de natural hedonista, obligada a ser estoica por muchas razones, y de tanto cabreo que produce este cambio, me estoy volviendo escéptica y hasta un poquito cínica. Porca miseria!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)