lunes, julio 30, 2007


Ni esto ni aquello. Nada sirve para materializar adecuadamente los sentimientos, para darles una forma, para sacarlos de uno mismo y que queden ahí. Siempre estarán dentro, royendo lentamente. Un día se asomarán un poco, como el caracol sale de la concha, pero su lugar es ése, a salvo de polvo y paja; ése, pegado a las entretelas; ése, que gustaría poder voltear y ventilar de vez en cuando.

Y ante tales dificultades, no puedo emplear un único modo de pescarlos y ponerlos en palabras.Ni siquiera pensar en usar sólo las palabras. Debo recuperar mi cuerpo para decir. Quizá tenga que empezar por ver más allá de las puntas de mis dedos, más allá de mis narices, más allá del medio metro que forma mi burbuja. Quizá por eso vuelvo aquí, quizá por eso debería irme de éste y otros muchos "aquí"

lunes, junio 11, 2007


Cuando empecé a escribir aquí, me preguntaba si esto o un cuaderno de tapas azules. Ahora creo que mejor el cuaderno. Hay cosas que jamás le diría a la pantalla del ordenador. Y me siento bien con mi pluma sobre las hojas algo ásperas del cuaderno, que por cierto es nuevo y de tapas negras.
El tiempo pasa, la vida pasa, todo empieza y acaba. Y este blog, creo que se acabó. Como se acabará el cuaderno también... C'est la vie!
Saludos a todos. Y sed felices.

sábado, mayo 26, 2007

Corazón, corazón, ¿por qué te rompes?¿por qué no puedes ser duro, impermeable, inaccesible al desaliento?
Dentro de ti se mezclan, o mejor, se revuelven los sentimientos. Después llegan hasta el último rincón de mi ser, y con ellos, la confusión y el desasosiego. Y una tristeza infinita que me hace aborrecer la existencia, ésta en particular, y añorar otras que alguna vez pude alcanzar y dejé de lado. ¿Es posible vivir así?Por supuesto, y mucho peor, no te quejes, que es lo que te dicen los amigos.
Pero es que yo no quiero!!! Miro atrás y veo una sucesión de hechos, acontecimientos, ilusiones rotas, otras torcidas. Y miro aquí y ahora y veo una lucha constante, un levantarse y caer una y otra vez, un no salir de este lugar hondo y oscuro, cada vez más hondo y oscuro, cada vez más....
Y miro adelante y sólo hay incertidumbre, miedo, repetición...
Y no puedo salir de mí misma y poner distancia y ver desde fuera. Estoy atrapada. Tengo que seguir este camino absurdo como el burrito al que le ponen delante una zanahoria en las narices para que ande. Tengo que seguir cada día resistiendo que me coman las entrañas y esperar la noche para alejarme de todo. Y volver a empezar. Desaparecer...¡qué bien suena!
Corazón, corazón, ¿por qué te rompes?

domingo, mayo 20, 2007


Pasa de vez en cuando. A condición de que estés en el lugar adecuado, un bosque por ejemplo. Sería imposible tomando una cerveza en la plaza Santa Ana. O arrastrando la cesta de la compra en el super. O mirando la pantalla del ordenador.
Pero si un día sales de todo eso y más, y te vas, sin más, a cien o ciento cincuenta kilómetros de la cesta, la cerveza y el pc, te reencuentras contigo, la de hace mil años, que se tiraba al suelo buscando qué sé yo, y a lo que fuera que en ese momento buscaba.
Y surge la misma emoción. La debe producir el verde que te rodea. Y empiezan a a aparecer viejos amigos, de nombres casi olvidados. Y así de pronto, entre la maleza, pequeñito y único, ves algo que no conocías, pero que sabes que puede ser, que debe ser, que quieres que sea.... ¡Y es! Una orquídea superviviente, diminuta, modesta, bella, perfecta, que te habla y te cuenta que ella es y está. Y te invita, por un momento a que tú seas y estás con ella, nada más.
Y después, te vas, con la sensación de haber reestablecido un extraño vínculo con la tierra, que es lo que eres.