Intento quitarme estos trozos de mí misma que llevan tanto tiempo pegados a mí. No son escudos protectores, o sí, no sé, pero impiden que salgan otros elementos que se se supone deberían estar. Estarán?No tengo constancia de ello, pero sí de ese impedimento, de esa sensación de impotencia que me acompaña casi permanentemente como la nube que tapa la cima de algunos volcanes.
Y siempre me gustaron los volcanes, fíjate. Desde antes de leer Viaje al centro de la Tierra, y luego más, por supuesto. Es fácil adivinar que envidio su poder explosivo, su peligro latente, su grandeza incontrolada, ¿su capacidad destructiva?Puede ser, puedes ser.
Pues eso. Mi nube me rodea y me sigue a todas partes. Menos cuando bailo lo que yo quiero bailar, que entonces se convierte en casi un vapor tenue, un sfumato que sólo yo veo porque bailo sola.Cuando me acuesto, me engaña. Se hace pasar por parte de mi cama, se acomoda a mí en otra postura hasta que me levanto y me envuelve otra vez.
Ojalá pudiera tender delante de mí un camino de tela brillante que me llevara fuera, que me ayudara a fluir armoniosamente. Y olvidar así nubes y volcanes.
domingo, febrero 24, 2008
viernes, febrero 22, 2008
Cosas que estudiaba una.
« Chanson d´automne », (Poèmes saturniens)
Les sanglots longs
Des violons
De l´automne
Blessent mon coeur
D´une langueur
Monotone.
Tout suffocant
Et blême, quand
Sonne l´heure,
Je me souviens
Des jours anciens
Et je pleure.
Et je m´en vais
Au vent mauvais
Qui m´emporte
Deçà, delà,
Pareil à la
Feuille morte.
Buscando en una polvorienta estantería encontré mi viejo libro de francés, despegado, deshilachado, ¡destrozado! Tantas vueltas debí darle.... Y allí estaba. Verlaine, Paul. La música de las palabras, los sentimientos de la música, mis quince años. Lo hacía mío con quince años.Por mis días pasados y los que habían de venir. Que yo lo sabía, que sabía ya que iba para hoja muerta por muchas ilusiones que tuviera. Que la languidez monótona es como la sequía, pertinaz, y productora de esterilidad mental. Que sí, que lo sabía. Y aquí estoy, sollozando en este invierno que se muere. Sin violones ni violines. En esta escena no me han puesto música de fondo.
Les sanglots longs
Des violons
De l´automne
Blessent mon coeur
D´une langueur
Monotone.
Tout suffocant
Et blême, quand
Sonne l´heure,
Je me souviens
Des jours anciens
Et je pleure.
Et je m´en vais
Au vent mauvais
Qui m´emporte
Deçà, delà,
Pareil à la
Feuille morte.
Buscando en una polvorienta estantería encontré mi viejo libro de francés, despegado, deshilachado, ¡destrozado! Tantas vueltas debí darle.... Y allí estaba. Verlaine, Paul. La música de las palabras, los sentimientos de la música, mis quince años. Lo hacía mío con quince años.Por mis días pasados y los que habían de venir. Que yo lo sabía, que sabía ya que iba para hoja muerta por muchas ilusiones que tuviera. Que la languidez monótona es como la sequía, pertinaz, y productora de esterilidad mental. Que sí, que lo sabía. Y aquí estoy, sollozando en este invierno que se muere. Sin violones ni violines. En esta escena no me han puesto música de fondo.
miércoles, febrero 20, 2008
martes, febrero 19, 2008
Su persona, sus costumbres, todo en general, había sido cuestionado desde que llegó a aquel lugar. El proceso fue lento, quizá porque al principio dudaban de su permanencia allí y la veían como una simple visitante. Pero a medida que sus estancias se hacían más frecuentes y largas, y se empezó a ver que aquello respondía a algo serio y con un propósito definido, las críticas se acentuaron y se generalizaron. No eran abiertas ni explícitas, todo fluía solapadamente, como una filtración de agua que va socavando los muros de una casa.
Un comentario aquí, otro allá.Una mirada, un gesto. "No nos gustas, eres diferente"."Vete, vienes a llevarte algo nuestro". Ante aquellas actuaciones tan poco definidas y tan sutiles a veces, no cabía una respuesta contundente. Adaptarse, sobrevivir, y disfrutar de lo que hacía que estuviese allí.
Sólo aquel hombre se permitía decir abiertamente y en su cara lo que pensaba.
-¿Otra vez aquí? ¿es que te echan de tu tierra?
- Eres de mala raza, comes y no engordas.
Y a veces, un gesto torcido, una mirada de medio lado y un escurrido apretón de manos cuando no tenía más remedio que saludar y dar la bienvenida.
El no reconocimiento, la negación hacían que Nina se esforzase en afirmar su existencia, su presencia, su derecho. Y a la vez se veía obligada a verse con unos ojos que no eran los suyos y que le devolvían una pobre imagen de sí misma. Y a la vez reconocía su imagen familiar que la había llevado hasta allí, su yo, que le decían que no tenían razón ni justificación.
Batalla absurda. Contradicciones dolorosas. Empeño vano. Energía perdida. Tiempo perdido.
Ella, que no era hábil en la lucha, sólo supo resistir y afanarse en demostrar lo que a casi nadie le interesaba. No hubo intercambio de estocadas ni golpes certeros. Nada de demostraciones de fuerza. Encajar y esperar. Energía perdida, tiempo perdido...
Un comentario aquí, otro allá.Una mirada, un gesto. "No nos gustas, eres diferente"."Vete, vienes a llevarte algo nuestro". Ante aquellas actuaciones tan poco definidas y tan sutiles a veces, no cabía una respuesta contundente. Adaptarse, sobrevivir, y disfrutar de lo que hacía que estuviese allí.
Sólo aquel hombre se permitía decir abiertamente y en su cara lo que pensaba.
-¿Otra vez aquí? ¿es que te echan de tu tierra?
- Eres de mala raza, comes y no engordas.
Y a veces, un gesto torcido, una mirada de medio lado y un escurrido apretón de manos cuando no tenía más remedio que saludar y dar la bienvenida.
El no reconocimiento, la negación hacían que Nina se esforzase en afirmar su existencia, su presencia, su derecho. Y a la vez se veía obligada a verse con unos ojos que no eran los suyos y que le devolvían una pobre imagen de sí misma. Y a la vez reconocía su imagen familiar que la había llevado hasta allí, su yo, que le decían que no tenían razón ni justificación.
Batalla absurda. Contradicciones dolorosas. Empeño vano. Energía perdida. Tiempo perdido.
Ella, que no era hábil en la lucha, sólo supo resistir y afanarse en demostrar lo que a casi nadie le interesaba. No hubo intercambio de estocadas ni golpes certeros. Nada de demostraciones de fuerza. Encajar y esperar. Energía perdida, tiempo perdido...
miércoles, febrero 13, 2008
Del caño al coro y del coro al caño.
Ése es mi recorrido.Ya sé que la rutina tranquiliza, da seguridad, estructura, y más cosas, sí.
Me quedo con lo de más cosas, porque ni me siento tranquila, ni estructurada, ni segura. Cualquiera sabe qué serán esas más cosas.
Con la primavera, a los árboles les saldrán hojas y flores (ya he visto los primeros almendros y olmos floridos, y mimosas también) No sé, no sé, pero puede que a mí me salgan unas alitas que me hagan levantar el vuelo, sólo un poco, lo justo para irme por algún desvío aunque al final mi destino sea el coro o el caño. Lo importante es el trayecto recorrido, no el destino.
La culpa la tienen los faros, y la isla de Ouessant, y Morbihan. Y todos los verdes del mundo que siento se están poniendo de acuerdo para brillar, para relucir, para llamarme con voz suave y tierna.
Me quedo con lo de más cosas, porque ni me siento tranquila, ni estructurada, ni segura. Cualquiera sabe qué serán esas más cosas.
Con la primavera, a los árboles les saldrán hojas y flores (ya he visto los primeros almendros y olmos floridos, y mimosas también) No sé, no sé, pero puede que a mí me salgan unas alitas que me hagan levantar el vuelo, sólo un poco, lo justo para irme por algún desvío aunque al final mi destino sea el coro o el caño. Lo importante es el trayecto recorrido, no el destino.
La culpa la tienen los faros, y la isla de Ouessant, y Morbihan. Y todos los verdes del mundo que siento se están poniendo de acuerdo para brillar, para relucir, para llamarme con voz suave y tierna.
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