miércoles, agosto 19, 2009

Una de romanos

Todo empezó una mañana fría de octubre. Con un babi blanco que mi madre había cosido a regañadientes utilizando unas enaguas. Iba a ir al colegio "como los demás niños". Era algo desconocido, desconcertante. Con cuatro años producía cierto revuelo en el estómago. ¿Qué sería aquello?
Llegué con ella y con mi (falsa) tía y mis primos, y con mil personas más, a ese patio cuadrado con ventanas de cristales opacos y mallas metálicas. Hacía frío, repito. Nos hicieron esperar tiempo y tiempo hasta que alguien empezó a vocear no se sabe qué. "Yo no aguanto más. ¿Se han creído que somos borregos?Haciéndonos esperar aquí al fresco, como si tal cosa. Se acabó. Cuando tenga dinero para llevar a mi hija a un colegio, irá. Vámonos a casa".
Se mezclaron en mí sentimientos variados y contradictorios. Por un lado quería quedarme, como los otros; por otro, aquello resultaba sospechoso y de futuro incierto.¿Qué será de mí? pensaba yo compungida. Y volví a casita, de la mano, como una oveja.
La oveja era negra, por supuesto. La única que no iba al colegio en la casa y en la vecindad. Creo que fui capaz de reconocer ese orgullo materno heredado de tiempos y países que fueron mejores y hacerlo mío.
La verdad es que en casa no se estaba mal... o al menos, era un mundo familiar en todos los amplios y ambiguos sentidos de la palabra.... o al menos eso creía yo....

lunes, agosto 10, 2009

Golondrinas

No sé que tiene su piar que oírlo me exalta el ánimo y su ausencia me llena de tristeza.
Los ciclos. La vida es repetición. Todo tiene un ritmo. Frío o calor, día o noche, ser o no ser.
Y por qué será que me gusta la tierra de nadie, la tibieza, el crepúsculo, el instante eterno y cambiante.

domingo, julio 12, 2009

No sé por dónde empezar. Esta noche me olvidé el billete del tren que me llevaría a Murcia, y lo pasé fatal, porque no hay nada peor que querer marchar y no poder. Algo pude arreglar en la ventanilla de la estación y en un banco al que me remitieron, donde una amable señora negra me regaló un artefacto que servía para ver algo así como a través de las cosas. No sé si pude coger el tren o no. Pero sí me encontré en un camino embarrado que llevaba a un colegio al que sólo se podía llegar en "todo terreno".
Genial, no? Cómo estará mi cabeza, señor!!! Pero la pobre no dice nada. De día. De noche habla. Yo, no, ni de día ni de noche. Y voy a estallar. Espero que sin hacer ruido, por eso de no molestar, que está mal. Y si no, pues da igual. Y si no estallo, pues me iré, no sé a dónde, pero espero que lejos, aunque sea sin billete.
Los sueños son absurdos, la vida es absurda. Ya no quiero soñar, así que...Todo llegará .

viernes, junio 26, 2009

Se me pasó el solsticio, se me pasó. Pierdo mis referencias poco a poco, mis momentos mágicos se van desvaneciendo poco a poco, y, poco a poco también, me pierdo yo.
El azul se vuelve gris. El amarillo, marrón.
No sé bien a dónde voy.

lunes, junio 22, 2009

Sus pasos resonaban en la calle estrecha y sin árboles. Sus pensamientos rebotaban en los muros de las casas. Sus lágrimas ni siquiera asomaban. Lentamente avanzó hasta una puerta de madera oscura y la abrió. El portal sombrío y fresco la acogió.Empezó a subir la escalera de peldaños desiguales.
Tu mundo extraño
y sinuoso
Tu hablar pausado
Tu desorden
Tus costumbres
distintas
Tu acogida
Tu distancia
Cerró la puerta de la casa dejando tras de sí la oscuridad. Los muebles, extraños pero conocidos, esperaban. Las ventanas dejaban entrar la luz del día. Todo tranquilo. Algún helecho en un rincón templado.
Mi mundo
Mi solo mundo
Mi único mundo
¿Quién tocará panderos para mí?
Y sonajas
y crótalos cantarines...
¿Quién traerá el viento cálido que me envuelva y me abrace?