martes, marzo 23, 2010

Sentido y sensibilidad, Tula.














Todavía no se ven. Es un anticipo de lo que vendrá. Son familia de los claveles, ellas no lo saben, ni les importa. A mí, sí, por aquello de relacionar y saber de dónde y por qué. Un vicio cualquiera.
Son humildes y sencillas en su belleza. Son perfectas. Vistas a través de un objetivo macro, son apabullantes, ccomo todas las flores. Nosotros, humanos de agudo intelecto, no vemos más acá de un metro. Huímos de la mirada cercana, miramos más allá, por encima del hombro, al infinito, a las estrellas, las leyes, los teoremas, los mecanismos generales y particulares, las globalizaciones.
Y nos perdemos tanto por ello...Quizá algún día nos demos cuenta y recobremos "sentido y sensibilidad".

3 comentarios:

tula dijo...

Me recuerda a las clavellinas silvestres...las recuerdo pero no sabía su nombre.
El espíritu aporrea nuestra puerta durante toda nuestra vida, otra cosa es que escuchemos y otra que actuemos...si nos queda tiempo.
Un fractal beso.

Camino a Gaia dijo...

Hablas a través de una flor de un universo en el que somos gigantes e inmensos, de cosas tan pequeñas que forman lo que somos y nos constituyen.
Y en esa metáfora o fractal, en otra escala en la que aparecemos insignificantes, somos nosotros la menudencia inmersa en un universo inabarcable.

lagave dijo...

En lo pequeño y en lo universal es donde mejor nos reconocemos. Lo demás, idas y venidas con poco sentido. Meditar para entender, alejarse del ruido...Mmmmm!