lunes, diciembre 03, 2007

Historia de ella

Su padre debió de sentir lástima y cambió el trabajo en una esquina por otro en casa de un falangista que había sido compañero de José Antonio Primo de Rivera. Tenía seis hijos y ella iba allí de chica para todo: lavar, planchar, cocinar... pero las hijas descubrieron pronto que podía ayudarlas con las tareas del colegio, empezaron a hacer cosas de la casa mientras ella les hacía las traducciones de francés y algunos problemas de matemáticas. El jefe, como ella le llamaba, era una buena persona, idealista y convencido de que no habían ganado una guerra para "esto", lo que no le llevó a ninguna parte. Al contrario que a muchos de sus compañeros. En una ocasión se enteró de que ella bajaba a las seis de la mañana a hacer cola para coger la leche, y se negó en redondo diciendo que si tenía que ser así, o bajaban entre todos o allí se tomaría el café solo. Su actitud contribuyó a que, al menos, ella entendiera que no todo es blanco o negro, bueno o malo, y que los falangistas podían ser honrados y coherentes por raro que pudiera parecerle.
Pasado un tiempo, su padre debió de sentir algo más de lástima, o vergüenza, y le proporcionó un trabajo en un laboratorio farmacéutico. Por un sueldo irrisorio, ella y sus compañeras pasaban diez horas preparando pócimas, llenando inyectables y contándose la vida mientras que el jefe las espiaba por el intercomunicador. Chicas....cada una con una historia....La que salió del pueblo y se vino a madrid en busca de su novio y acabó casando con un viudo cargado de hijos. La querida del químico, al que tenía que tratar de usted en el trabajo. La enfermera de campaña que no podía ejercer por "roja". La que estaba manteniendo a toda su familia, llena de tuberculosos que no podían trabajar, hasta que acabó enfermando también. Mujeres que intentaban escapar a un destino triste, encontrando novio y casándose, y viviendo en cualquier cuchitril, "contigo pan y cebolla","hasta que la muerte nos separe". De ellas sólo quedan fotos de chicas sonrientes, cogidas del brazo, con largos abrigos, melenas rizadas y labios oscuros. Pequeñas historias, pequeñas miserias de la posguerra.
El jefe. La trepa, la escalada sobre los huesos de los demás. Amasar dinero con el sudor de los demás. Tirano, despótico, colérico.Lleno de millones y muerto por exceso de grasa en una apendicitis.
Ella supo defenderse y plantar cara cuando era necesario, y buscó la manera de salir de allí. Decidió estudiar taquigrafía y mecanografía en una academia que pagaba con las horas extras para poder pasar a la oficina y dejar de quemarse los dedos con los mecheros.Su padre, cuando lo descubrió, sintió que perdería la oportunidad de verla humillada y se dio prisa en recordale que no valía para nada y que no dejaba de ser una escoria. Así que cuando ella consiguió el ascenso que deseaba, le plantó la nómina en las narices: "¿y ahora qué?" "¿valgo o no valgo para algo más?"


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